Comunicación y Evolución

Desde una pequeña caja de madera, en la cabecera de mi cama, una luz blanca titila al ritmo de “La excepción”, del argentino Gustavo Cerati, que suena cada mañana, de lunes a viernes, a las seis en punto. Es el Alarm Clock de mi Nokia 3120 c-1b, un aparato electrónico de telefonía móvil, desde el que es posible (con la cantidad de saldo requerido), hacer y recibir llamadas  a  fijos y móviles de todo el mundo; enviar y recibir mensajes de texto (SMS) de 160 caracteres cada uno y, sin necesidad de disponer de saldo; reproducir y transferir archivos (fotografía, video, música, entre otros), a través del Bluetooth con aparatos compatibles, aparte de grabar audio, video y tomar fotografías de 2.0 megapíxeles, todo esto, sin contar que puede ser utilizado como radio, agenda electrónica, calculadora y cronómetro mientras se mata a uno que otro bicho en la cantidad aceptable de video juegos que contiene.

Así que puedo decir que se ha suscitado un desarrollo gradual, un avance en cuanto a lo que hoy llamamos Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), que la humanidad ha evolucionado. Pero la anterior disertación, aunque más parece el guión de un comercial de televisión, no tiene fines comerciales. Lo que sucede es que, al leer un buen libro, uno inevitablemente termina cavilando sobre el tema del que trata. Eso pasó cuando leí Teoría de la Comunicación. La Comunicación, la Vida y la Sociedad, del filósofo español Manuel Martín Serrano. ¿Cómo es que se llegó a este punto en este mundo globalizado en el que todos se comunican con todos de una manera tan “fácil”?

Los conceptos abstractos de comunicación y evolución parecen estar influyéndose el uno al otro continuamente, mucho más de lo que han sido estudiados por separado. De manera que no puedo reflexionar sobre la evolución, sin pensar en la comunicación y viceversa.

Aunque resulte extremadamente gastado, repetitivo; según el diccionario de la Real Academia Española, la palabra evolución no supone necesariamente una mejora, más bien la define, del latín evolutĭo, como un “desarrollo de las cosas o de los organismos, por medio del cual pasan gradualmente de un estado a otro”, es decir, la evolución básicamente se refiere a un cambio o transformación. Entonces no hay duda, ¡el ser humano efectivamente ha evolucionado con el resto de las especies!

Parecerá una broma, pero no es casualidad que mientras yo esté escribiendo esto en mi habitación, mi hermana esté en la suya chateando desde su teléfono celular con una amiga en Barcelona, España; mi hermano sosteniendo una conversación -al parecer profundísima- en un lenguaje técnico musical con un amigo suyo en el balcón de la casa; mi madre, desde su habitación, hablando con una tía mía en Caracas a través de su móvil y; mi padre negociando una guitarra acústica española vía red de redes con un contacto en Nueva Esparta, desde la Personal Computer de la sala. Es cierto, suena como que “en esa casa se ha perdido la comunicación familiar”, en fin, eso ya se ha cuestionado y discutido bastante con todo eso de la Posmodernidad y sus “relaciones efímeras”, pero no es el tema que me ocupa, aunque guarde mucha relación y aquí es donde tengo que dar un frenazo y retroceder; ¿comunicación familiar? Este término, “comunicación”, no se debe tomar tan a la ligera, menos si se es estudiante de Comunicación Social en la Universidad de Los Andes y además se está inscrito en la cátedra de Teoría de la Comunicación.

Es fácil encontrar un volumen considerable de conceptos al respecto de la comunicación. Sin embargo, no todos funcionan para teorizar, por lo menos, no el que da el diccionario práctico Océano. Sí, en cambio, los que muy amablemente proporcionan eruditos como Manuel Martín Serrano o Antonio Pasquali. En esta oportunidad –y para dejar de aburrir al lector con mis circunloquios eternos, que ya son bastantes con estas primeras páginas– debo escribir sobre lo que el primero expone en su libro Teoría de la Comunicación. La Comunicación, la Vida y la Sociedad.

La comunicación es, según Martín Serrano (2007), una clase de actividad en la que se implican dos o más Agentes (seres vivos), concretamente “una modalidad de interacción mediante señales significativas” a las cuales los Agentes (E y R) pueden dar usos indicativos. Esto delimita mucho más este concepto y, a partir de él, se puede decir si tal o cual proceso/situación es comunicativo o precomunicativo. No obstante, es necesario estudiar cada concepto por separado y desde la Teoría de la Comunicación. Así encontramos actividades implicativas cuando las acciones de uno o varios Agentes, tienen alguna repercusión en otro u otros Agentes. Por interacción entendemos de Serrano, el comportamiento heterónomo de los agentes, entiéndase heterónomo “que el logro que persigue un Agente (A) sólo puede ser satisfecho con la participación de otro u otros Agentes (B)” (Martín Serrano, 2007: 15). Cuando la participación del Agente (B) no está necesariamente requerida para que (A) pueda satisfacer el logro que persigue con ese comportamiento se llama complicación.

Menos teórico; si el vecino está taladrando una pared justo al lado de mi habitación y con ella mi cerebro, mi implicación, que seguramente será salir huyendo de la casa, sería una complicación. En cambio, si el gato que utiliza el techo como pista de carreras “desea reproducirse”, indudablemente la participación de la hembra que corre tras él, resulta imprescindible, entonces convendría una interacción.

En cuanto a las señales, Martín Serrano (2007) explica en su libro que son “unas energías que proceden del intercambio energético de un organismo (físico o biológico) con su entorno. Y se caracterizan porque esas energías están moduladas”. Con “moduladas” quiere decir que las energías “presentan unas variaciones regulares en el orden, la intensidad o la frecuencia de ese intercambio”. El ser energías, permite que puedan ser enviadas o recibidas y, al estar moduladas, se diferencian entre si. Mientras a algunas se les puede asignar un significado, otras por su parte, indican.

Si escucho el sonido de unas llaves y de la puerta que se abre desde afuera, significa que “alguien está entrando a la casa”; corresponde a señales significativas. Si mi hermano finalmente entra y me indica “necesito urgente la PC”, estaríamos ante señales indicativas.

Sin embargo, estos conceptos por separado aún equivalen a usos precomunicativos de la información. Los estudios sobre evolución desde la Teoría de la Comunicación –que no son muchos–, apuntan a dar unos cuantos latigazos más al presuntuoso antropocentrismo que todavía pulula, sobre todo entre quienes no se sienten atraídos por ningún tipo de lectura. Pero no sólo el vulgo, también como anotaba acertadamente Pasquali (1970: 9) en Comprender la comunicación:

La docta especulación, apoyada en ingentes soportes cuantitativos y en afinadas metodologías, recubre con toga académica la actitud emotiva del que cree plantar banderas en regiones aún inexploradas por la humana sapiencia. Invirtiendo el orden de la discursividad, silogismos de pretensión epistemológica inducen la opinión final de que la comunicación sería un descubrimiento reciente de los tecnólogos y de los comunicólogos.

Alrededor de 30 años después de la publicación de Pasquali,  se conoce que si se toma en cuenta la comunicación para el estudio de la evolución y viceversa, no se está ni mucho menos cerca de ser inventores, ni descubridores de la comunicación. Cientos de millones de años antes de la aparición del homo sapiens (CroMagnon), ya había comunicantes.

Un control técnico de la producción comunicativa, hace la diferencia entre la comunicación animal y la humana. En su libro Teoría de la Comunicación. La Comunicación, la Vida y la Sociedad. Manuel Martín Serrano (2007) explica que “las técnicas tienen una incidencia indirecta en la evolución que nos hominiza y directa en la socialización que nos humaniza”. La hominización se refiere a la transformación de los organismos y las pautas sociales de los ancestros primates, en organismos y pautas sociales humanas. La humanización, por su parte, es “la producción de herramientas, de cultura y de organizaciones sociales diversas y complejas”, como escribe Martín Serrano.

La evolución orgánica viene entonces acompañada por cambios en las relaciones sociales. Para sobrevivir en el entorno los Agentes tuvieron que hacerse gregarios; para vivir en grupo fue necesaria la comunicación. La capacidad de realizar el trabajo expresivo de Alter y el receptivo de Ego, acoplados en relaciones comunicativas, fue ciertamente ventajoso para animales sociales como el ser humano.

Fueron necesarias algunas transformaciones del cuerpo y las conductas para que fueran posibles los usos humanos de la comunicación. Los órganos, que básicamente tienen una finalidad fisiológica, sirvieron también para comunicar; pongo por ejemplo la vista que sirve para observar alrededor y también para hacer gestos, como un guiño. A medida que la manera de comunicar de Ego fue cambiando, en esa misma medida se hizo precisa la transformación de las capacidades receptivas de Alter; es lo que ha hecho que se esté en este punto de la evolución y al mismo tiempo de la comunicación humana.

Tal parece que el hombre (hombre o mujer) es como tiene que ser –a nivel físico y comunicacional– para sobrevivir en el ecosistema en el que se encuentra, en el momento histórico en que se halla. Si los dedos de mis manos no tuvieran la forma y movilidad que tienen, entonces no podría estar escribiendo sobre el teclado de un ordenador. Pero los dedos tienen esa forma mucho antes de que se pudiese pensar en un teclado de este tipo; el hombre creo esta tecnología porque le es útil en éste momento, de acuerdo a su condición física y sus necesidades intelectuales. El hombre se hizo físicamente cada vez más apto para expresar, y en ese sentido también más apto para comunicarse.

El hecho de poder estar de pie (la bipedestación), le trajo muchas ventajas al los primeros Homo; la traslación del rostro que lo hace más expresivo; la posición cada vez más erguida desde el Australopithecus hasta el Homo Sapiens (CroMagnon) que entre otras cosas permitió el aumento del grosor del neocortex; y la traslación del eje de la cadera que permitió, en el caso de la mujer, el aumento del tamaño del canal del parto. Son modificaciones anatómicas decisivas para la mejora de las aptitudes comunicativas.

Los homínidos se comienzan a humanizar cuando aparece la doble articulación (capacidad de emitir fonemas, signos con significado), que parece ser el resultado del uso de nuevas técnicas de alimentación, como la cocción de alimentos; ya no fue necesaria una dentadura tan fuerte y la mandíbula fue reacomodándose hasta ser capaz de producir palabras.

Otra de las causas del éxito de la especie humana fue la posibilidad de crear herramientas para amplificar el alcance de las señales, como los cuernos en las primeras etapas. Sin embargo no era suficiente amplificar, los mensajes debían trascender en el tiempo, así que el material expresivo fue seleccionado con más rigor, por ejemplo los grabados en piedra.

Y en este mismo orden, la aparición de instrumentos como la imprenta, que marcó un antes y un después por cuanto por primera vez se podía comunicar en masa, luego el primer traductor, el telégrafo, que operó con impulsos mecánicos, más tarde el teléfono, transformando los sonidos, dio origen a un rompimiento de los límites que se tenían antaño. Es la explosión de comunicación desde todos los lugares del planeta hacia todos los rincones y más allá. Se ha tenido que hacer un recorrido bastante largo hasta poder comunicarse en tiempo real con otros Agentes al otro lado del mundo.

En fin, considero que la comunicación humana actual que pasa por una combinación de actos ejecutivos con expresiones; en un mundo repleto de técnicas y tecnologías que facilitan la utilización de datos de referencia objetivos, significativos y válidos,  presenta ahora el reto de continuar la investigación que cada vez deja más incertidumbre, pero también aporta las bases en la construcción de un entendimiento más amplio sobre el “nosotros” y el universo.

Entre tanto, intentaré que mi papá me permita el computador, para subir este trabajo.

Fernando Javier Carrero

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: