Mis valores desde una óptica filosófica

Tendré que desaparecer de este mundo en cualquier momento, pero ahora mismo existo, apoyado en el pensamiento cartesiano, en tanto pienso. Nacimiento, muerte, principio y fin. Sobre la muerte no se de nadie que haya dicho algo con sustentos lógicos tales que se puedan establecer postulados al menos verosímiles, así que me ocuparé del cómo “debo” discurrir por la vida.

De entrada, sé que mi propia existencia es un enigma y que soy un ser limitado, que no puedo responder a todos los cuestionamientos que sí soy capaz de formular a partir de la cognición. Sin embargo, entiendo que hay una serie de reglas abstractas en la sociedad donde me desenvuelvo y éstas no son más que valores generales que se dan mediante la interrelación de individuos, cada uno con valores peculiares.

Ya Sócrates, ese extraordinario personaje principal de la filosofía ateniense, a través de conversaciones que mantenía con el vulgo, procuraba que su interlocutor utilizara la razón para extraer “conocimiento verdadero” y que pudiera extraer entonces, individualmente, lo que para el sujeto era bueno o malo. Esta visión del gran Sócrates apunta a lo particularmente subjetivos que son los valores, como prioridades significativas en la vida singular de una persona; en mi vida.

Las prioridades que asumo, y que reflejan mi visión del mundo, no sólo influyen en mi conducta individual, sino en el comportamiento de la sociedad en cuanto participo activamente en ella y es por esto, que intento crear buenos pilares, que conduzcan mi desarrollo individual hacia unos logros colectivos. Describiré en este sentido, mis valores como individuo desde una reflexión filosófica.

El estudio es uno de mis valores fundamentales, una prioridad absolutamente necesaria en mi vida, pero no cualquier tipo de estudio, sino el estudio académico. Si algo le debemos al gran Platón, es precisamente la fundación de la Academia, casa de formación de Aristóteles, el último gran filósofo griego y primer estudioso de la biología en Europa.

A pesar del precario y muchas veces decadente sistema educativo de algunas “academias” en países no muy remotos –podemos simplemente comparar el sistema educativo de Venezuela con el de Colombia- encuentro que afortunadamente no se ha perdido del todo la esencia de aquella academia donde el joven Aristóteles conversaba con su mentor sobre temas trascendentales. Pienso que la academia es el lugar de las soluciones, porque es allí, conversando –no sólo escuchando pasivamente- con estudiosos, de diversos temas, donde surgen las ideas de desarrollo y mejoramiento de la calidad de vida de los pueblos.

“Quien sepa lo que es bueno, también hará el bien”, decía Sócrates, hace mas de 2 mil años atrás, asumo que su intención era explicar que el que actúa mal es porque no conoce muchas otras formas de hacerlo, no conoce lo bueno, he ahí la importancia de incrementar cada vez más los conocimientos. Está bien, esto es discutible, pero vayamos a la realidad que me rodea de cerca, por traer un ejemplo a colación, ¿Quiénes son, en nuestras sociedades, los causantes de crímenes? ¿Quiénes actúan al margen de las leyes creadas por razonamientos profundos de estudiosos de temas sociales? Me parece que las personas a las que me refiero no conocen otras formas de actuar menos perjudiciales para el colectivo, carecen de conocimientos, no van a la academia.

Procuro ser breve, pero acepto que sobre esto último tendría que haber considerado otros aspectos, entre ellos el siguiente valor, al que quiero referirme -desde un ángulo estrictamente subjetivo- como el cerco que enmarca mis decisiones importantes; la justicia. Aristóteles señalaba un “justo medio”, la valentía en vez de cobardía o temeridad, y proponía ser generosos en vez de tacaños o pródigos. Yo tampoco veo con buenos ojos ningún extremo o exceso, creo que solamente basado en un equilibrio individual, puedo al menos intentar ser justo con el resto del mundo, y no me refiero exclusivamente a una justicia particular, sino que me aventuro a asegurar que una justicia general, en la que prime una legalidad que se ocupe de los bienes ajenos (no sólo materiales, espirituales en la misma medida), parte necesariamente de una justicia individual, de modo que escribo sobre una virtud social imprescindible para las poblaciones que pretenden evolucionar y vivir en sana paz.

No puedo escribir sobre justicia, sin hacer referencia a quién logró la unión de muchos en función de ella; Karl Marx, léase bien, Karl Marx, no el marxismo, sino las ideas del propio Marx. Se debe a éste alemán gran parte de la equidad –poca o mucha- y respeto entre clases que existe hoy en el mundo entero. Su crítica enérgica hacia el capitalismo y su determinación de cambiar la “infraestructura” social, para que en lo que llamó “supraestructura” se sintiesen los efectos positivos, es referencia y ejemplo de justicia social. Sí, decididamente la justicia es una de mis tres prioridades elementales.

El valor que me dispongo a exponer de último, pero que absolutamente no considero menos importante, es la sensatez. Pienso, como Hegel, que lo que ha sobrevivido a la historia es en sí mismo sensato y, por tanto, aunque las “verdades” de otras épocas ya no sean “verdades” hoy –sé que mi óptica sobre la vida y el mundo está condicionada por mi contexto histórico-, entiendo que existen todavía actitudes sensatas (especie de verdades), que han trascendido en el tiempo y que colocan una luz sobre el cómo debo actuar en determinadas situaciones de corte material –y también espiritual, emocional, moral-.

La sensatez como herramienta de vida, porque combinando las ideas de Hegel con mi perspectiva sobre lo que me rodea, creo que la humanidad manifiestamente marcha hacia una racionalidad cada vez mayor y no hace falta sino acercarse a la historia para reconocerlo. Ser sensato va más allá de estar cuerdo o tener buen juicio, es una forma de vida, basada en hechos reales, en la historia misma y, específicamente, en lo que ha sobrevivido a esa historia, es por ello que aspiro encaminarme por esa ruta cada vez con más frecuencia.

Mis valores no son actitudes aisladas, actúan en conjunto, como actúa cada órgano del cuerpo humano para el desempeño próspero de todas las actividades que le son posibles realizar. Estoy de acuerdo en que hay asuntos que escapan a la capacidad de elegir del hombre –dónde nacer, qué cuerpo tener, entre otras-, pero es igual de evidente que tengo un verdadero abanico de posibilidades para escoger actitudes y acciones, para seleccionar decisiones, que no sólo afectan mi vida, sino la de otros.

Estoy convencido de que el ser humano cambia, y el estudio de la filosofía da herramientas indispensables para ese cambio. No concibo el estudio de la filosofía, sin un cambio en el pensamiento del individuo. Esto también es discutible, así que propongo al lector escribir sobre el tema para que, al estilo de la Academia, conversemos luego al respecto.

Fernando Javier Carrero

V-18.989.462

Fuentes consultadas: -Descartes, René, El discurso del método, 1637

-Russel, Bertrand, Historia de la filosofía occidental, 1945

-Gaarder, Jostein, El mundo de Sofía, 1994

4 comentarios to “Mis valores desde una óptica filosófica”

  1. Una grieta en el hielo (Raimon Colmenares) Says:

    Te quedo chido. En varios aspectos coincidimos, seguro lo notaste. Claro que podías haber agregado otros valores que seguro para ti son importantes. Estoy convencido de que práctica nos dará mas estilo. Fue divertido escribir. La lección es: no dejemos las cosas para última hora,😄

  2. Sindy Espinosa Says:

    bueno…. conforme leía el ensayo detenidamente (muuuuy detenidamente.!) y tratando de digerir los términos que no son familiares para mi (aclarando que mi instruccion se basa en la logica absoluta… “esa gente de mente cuadriculada dahh”) noto principalmente la gran importancia que le das a la Academia, academia del pensamiento critico (pensamientos, ideales…) y coincido contigo… las personas debemos buscar el equilibrio… esa es nuestra perfeccion….. jajaja por otra parte esta muy bien la forma como lo expresas (asi todo literiario como siempre)…. definitivamente en cualquier género y tema sobre el cual quieras opinar, la forma en que lo das a conocer convence jejejejejejeej tq

  3. yarhumy Says:

    Woow, de verdad que me pareció excelente la manera como redactaste cada párrafo, sinceramente se nota que en cada uno de ellos pusiste mucha pasión. Además es evidente que te esforzaste por conseguir información y hablar con base (eso es realmente bueno). Coincido contigo acerca de la formación en las academias, no podemos dejar que nos pase por encima sólo en busca de un título…!!
    considero que tienes mucho potencial y que te gusta mucho esto de la filosofía… que tengas éxitos!!

  4. fabiola Says:

    Amigo , acabo de leer tu trabajo y lo que me parecio màs interesante fueron las preguntas , son muy buenas . te felicito

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